Los domingos son así

Al menos en mi niñez, los domingos eran así: la habitación desordenada, los deberes por hacer, llegaba la hora de ir a la cama y las ganas de hacer algo iban desapareciendo a medida que la angustia de un nuevo lunes iba creciendo en mi interior. La vida, al fin y al cabo, no cambia tanto cuando creces…

Podéis ver el boceto aquí.

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